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Resistencia e integración

Los sindicatos fueron el pilar fundamental del régimen peronista, y entre 1955 y 1973 revelaron ser los principales interlocutores entre la sociedad civil y el poder político. A la hora de analizar este colectivo heterogéneo y lleno de aristas, gran parte de los historiadores atribuye a la dirigencia sindical pactos y negociaciones corruptas y una sistemática traición a sus bases. Como correlato, se le adjudica a la clase trabajadora una extrema pasividad al servicio de esos dirigentes, o bien una idealizada estructuración en pos de sus propios intereses. Estos presupuestos han impedido explorar la especificidad de la experiencia histórica del movimiento obrero, y su relación con la ideología peronista en general y con sus líderes sindicales en particular.

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Materia: Hist. & Política Argentina ISBN: 978-987-6291-53-8
Subtítulo: El peronismo y la clase trabajadora Argentina, 1946-1976 Fecha de edición: 01-12-2010
Editorial: Siglo XXI Editores (Argentina) Num. de edición: 2

Reseña

A contramano de lo que indica la banda que cubre la reedición que Siglo XXI hizo este año de Resistencia e integración. El peronismo y la clase trabajadora argentina 1946-1976 de Daniel James, este no es El gran libro sobre la Resistencia peronista. O al menos no es eso solamente –aunque la resistencia esté bien a la moda. En todo caso, si hay que decir algo tan taxativo, este es El gran libro sobre esa parte maldita del peronismo: el vandorismo.

Originalmente publicado a fines de los años ochenta, y como resultado de su tesis de doctorado, James ofrece acá un tratamiento muy exhaustivo de la historia de la clase trabajadora argentina después de la caída del “peronismo de Estado” en 1955. A partir de un recorrido que aborda el tema no solamente desde lo económico-político, sino más todavía desde un enfoque donde se funden lo político, lo cultural y hasta lo afectivo, James cubre la historia de la clase trabajadora y su puja por sostener las conquistas ganadas bajo la protección del Estado peronista. En ese trayecto se suceden diversas corrientes al interior del sindicalismo argentino que pugnan por organizar y conquistar la hegemonía del movimiento obrero. Si de 1955 a 1959-60 domina lo que conocemos como la Resistencia peronista, a partir de 1960 y hasta 1969 encontramos en pleno auge al vandorismo y su “pragmatismo institucional”. Esta última corriente, identificada con el “integracionismo”, se caracterizó fundamentalmente por su concentración de poder en la cúpula sindical y sus métodos de negociación burocráticos. Ahora bien, justamente lo significativo del estudio de James es su recuperación de la política vandorista, la necesidad de redimensionar este fenómeno -y su definitivo estallido en 1969 con el Cordobazo - bajo el marco del desarrollismo instalado por la política frondizista que dominó la escena nacional desde 1958 en adelante. En efecto, el libro de James es una afrenta directa a la operación que Walsh realiza en ¿Quién mató a Rosendo? Si para Walsh “burócrata” y “traidor” eran una suerte de sinónimos, para James los resultados de la dirección que el “Lobo” Vandor le imprimió al movimiento obrero son mucho menos pesimistas. En ese sentido, Resistencia e integración es en último término un desmontaje del aparato moral que identifica a la dirigencia sindical con una burocracia aislada y traidora a los intereses de sus gremios y sus trabajadores.

Pero por ese motivo, y por otros problemas que socavan la pretensión explicita del tratamiento exclusivo del sindicalismo, este libro ya clásico de James se convierte en algo más. En un sentido profundo, y con una reconstrucción de la experiencia histórica que discute la apropiación que hacen las “teorías del populismo”, James se pregunta por la naturaleza del peronismo como movimiento y por la pregnancia de las subjetivaciones que supo producir.

Javier de Angelis