tapa

No Duermas en la Habitación de la Torre

Seis cuentos de autores clásicos del género de terror integran esta antología. La doncella, de Hume Nisbet aparece en primer término, después, La habitación de la torre de Edward Frederic Benson, La granja Croglin de Augustus Hare, La verdadera historia de un vampiro, de Stanislaus Eric Stenbock, Vera de Auguste Villiers de L'Isle-Adam y El abrazo frío de Mary Elizabeth Braddon.
Estas narraciones, en la que se entremezclan monstruos, vampiros, pesadillas, fantasmas y amores obsesivos, confirman lo expresado por H. P. Lovecraft quien señaló que "la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido".
Traducidas por Olga Drennen, las historias de este libro aletean en la oscuridad, atrapan por su riqueza de imágenes e invitan a ser leídas en una noche de tormenta, justo en el momento en que se corta la luz. Por eso, siempre es bueno tener una vela a mano.

$ 440.00
Sin stock, Consultar disponibilidad

Información adicional

Materia: Terror infantil ISBN: 978-987-504-093-9
Fecha de edición: 01-07-2013
Editorial: Ediciones Quipu (Argentina) Num. de edición: 1

Reseña

Seis cuentos de autores clásicos del género de terror integran esta antología. La doncella, de Hume Nisbet aparece en primer término, después, La habitación de la torre de Edward Frederic Benson, La granja Croglin de Augustus Hare, La verdadera historia de un vampiro, de Stanislaus Eric Stenbock, Vera de Auguste Villiers de L'Isle-Adam y El abrazo frío de Mary Elizabeth Braddon.
Estas narraciones, en la que se entremezclan monstruos, vampiros, pesadillas, fantasmas y amores obsesivos, confirman lo expresado por H. P. Lovecraft quien señaló que la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.
Traducidas por Olga Drennen, las historias de este libro aletean en la oscuridad, atrapan por su riqueza de imágenes e invitan a ser leídas en una noche de tormenta, justo en el momento en que se corta la luz. Por eso, siempre es bueno tener una vela a mano.