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La uruguaya

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Materia: Lit. Argentina ISBN: 978-950-04-3820-9
Editorial: emecé editores SA (Argentina) Num. de edición: 1

Reseña

Cuando Pedro Mairal ganó el Premio Planeta con la novela Una noche con Sabrina Love, llevada al cine dos años después, ya tenía publicado un libro de poesía, Tigre como los pájaros. Después vendrían el brillante Hoy temprano, libro de cuentos; esa suerte de historia argentina fantástica y en reversa que es El año del desierto; Salvatierra; y más libros de poesía, entre ellos varios volúmenes de "Pornosonetos" publicados bajo el seudónimo de Ramón Paz por Eloísa Cartonera y Vox. Además, Mairal hace traducciones, que muchas veces son más bien versiones, como las de algunos sonetos y fragmentos de Shakespeare.

Todo ese recorrido literario de Mairal -el arco que va del boom mediático al trabajo minucioso con la lengua en los sonetos-, de algún modo, se condensa en La uruguaya, su novela más reciente. La historia comienza cuando Lucas Pereyra, un escritor empobrecido y endeudado, que hace tiempo no escribe, viaja a Montevideo para cobrar, por fin, unos dólares de adelanto. Aparece así, desde el comienzo, una época: el cepo cambiario pero también cierta problemática ligada a la reconfiguración de las relaciones entre los géneros, que va a cruzar la novela hasta el final. El hombre va dejando de ser el proveedor pero no sabe, todavía, qué es. Hace varios meses que su mujer lo mantiene y su matrimonio se resquebraja.

La novela comienza, entonces, cuando Lucas se despierta para tomar el barco. Todavía es de noche, el escenario es sombrío. Pero es, también, un momento de esperanza: como suele decirse, la noche es más oscura justo antes del amanecer. El viaje es prometedor, no solo por el cobro, y todo parece a punto de revertirse.

Una vez cruzado el río, sin embargo, los acontecimientos comienzan a volverse impredecibles. No por nada Lucas dice que Montevideo se parece un poco a los sueños, semejanza que crece junto con su borrachera y a medida que la realidad va superponiéndose, suave pero implacablemente, a la expectativa, forjada el verano anterior y alimentada durante meses.  

Lucas, entonces, se despierta, saluda a su mujer y se toma el Buquebus. Del argumento no se puede contar mucho más: cualquier cosa que no sea el comienzo  es revelar demasiado. Y es que esa misma imprevisibilidad -del derrotero de Lucas, de la escritura de Mairal- es uno de los motivos por los que La uruguaya se lee de un tirón. Otro es el humor, desperdigado en ácidas observaciones sobre las relaciones, sobre las ciudades, sobre literatura. Y tal vez sea ahí donde más claramente se vea por qué La uruguaya es el resultado de una larga carrera de escritor; es donde se reúnen la efectividad de un best seller con el trabajo fino sobre la lengua de las traducciones y los sonetos que este libro hace lo que pocos: provocar risas en voz alta.