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El mundo de cristal

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Materia: Lit. Fantástica ISBN: 978-84-900647-1-9
Fecha de edición: 17-01-2013
Editorial: RBA Molino (Argentina / España) Num. de edición: 1

Reseña

El doctor Edward Sanders abandona el hospital en el que trabaja para viajar a Mont Royal, un pueblo minero en alguna parte de África occidental, donde parece estar desarrollándose una singular variante de la lepra. Su objetivo secreto es encontrar a Suzanne y Max, con los que en otro tiempo compartió, además de la profesión, un triángulo amoroso. Durante su llegada a Port Matarre, el puerto desde el que partirá rumbo a Mont Royal, a Sanders le llama la atención el río. O, más bien, las inflexiones de la luz sobre el río y sobre la selva que lo rodea: luz como de eclipse o como de un sol que no se decide.
 
Así comienza  El mundo de cristal, de J.D. Ballard, el genialísimo escritor inglés nacido en Shangai en 1930 -quien sienta curiosidad por esta primera peculiaridad biográfica, puede leer Milagros de vida, el libro que escribió Ballard en 2008, cuando supo que se estaba por morir; entretanto, la traumática experiencia de haber pasado parte de la infancia preso en un campo de concentración japonés, durante la Segunda Guerra Mundial, fue relatada en la novela El imperio del sol, que Steven Spielberg llevó al cine en 1987-. El mundo de cristal es una de las novelas de Ballard editadas, con nuevas traducciones, por la colección de Literatura Fantástica de RBA, junto con la famosa Crash -también llevada al cine, en 1996, por David Cronenberg-  y con La isla de hormigón.
 
Durante la década del cincuenta, Ballard publicó sus primeros cuentos pero sería a partir de los sesenta que comenzaría a perfilarse como uno de los referentes de la ciencia ficción, con la publicación de El mundo sumergido.
 
La ciencia ficción de Ballard casi nunca anticipa el  futuro; transcurre, en la mayoría de los casos,  en el presente -es decir, el siglo XX-, sobre el que proyecta mundos paralelos pero contiguos, lados B de la vida que conocemos y de las leyes que la rigen.
 
En El mundo sumergido, ese mundo tan horroroso como, al mismo tiempo, fascinante, es consecuencia de una catástrofe ambiental -el calentamiento global-, consecuencia, a su vez, del desarrollo tecnológico. En novelas posteriores, Noches de cocaína (1996) o Super-Cannes (2000) ya no hay ni siquiera un apocalipsis que nos separe de ese otro mundo, que se ha acercado hasta convertirse en un pequeño infierno enquistado en alguno de los paraísos de la sociedad de consumo.
 
En El mundo de cristal, es una selva la que ha comenzado a transformarse, mediante un extraño proceso de cristalización; más precisamente, uno de los tantos emplazamientos de extracción de diamantes y otras piedras preciosas con los que los europeos se beneficiaron durante la colonización de África. De hecho, a medida que se interne en la selva, impulsado por la curiosidad científica que se suma al impulso amoroso-amistoso de la búsqueda de Max y Suzanne, Sanders encontrará que las pocas personas que quedan todavía en la "zona afectada" son en su mayoría traficantes de joyas y oscuros empresarios mineros.
 
Entonces, la novela se vuelve casi una novela de aventuras, que tiene como trasfondo la búsqueda desesperada de explicaciones racionales para lo que está pasando -y es en las teorías sobre el tiempo, la luz, el cosmos y su duplicidad que aparecen en esta parte que la ciencia comienza  a resplandecer dentro de la ficción- y como escenario la maravillosa selva enjoyada, en cuyas descripciones, que tal vez sean lo más lindo de esta novela, se adivina, ya, todo lo que Ballard le dará a la literatura:
"Había entrado en una caverna subterránea sin fin, donde unas rocas enjoyadas surgían de la oscuridad fantasmal como enormes plantas marinas y el polvo de cristal se adhería a la hierba formando fuentes blancas. Cruzó a un lado y a otro de la carretera en varias ocasiones. Las espuelas de cristal casi le llegaban ahora a la cintura, y se vio obligado a pisar los tallos quebradizos para poder seguir avanzando.
Una vez, mientras descansaba apoyado contra el tronco bifurcado de un roble, un inmenso pájaro multicolor surgió de una rama que había sobre su cabeza y se echó a volar con un chillido salvaje. Una cascada de aureolas de luz brotó de sus alas rojas y amarillas".